A comienzos de 2011, los países árabes del Norte de África y
Oriente Medio vieron como sus poblaciones tomaban la calle para protestar
frente a los regímenes autoritarios que gobernaban desde hacía más de cuarenta años.
Estas protestas tienen como detonante la muerte de Mohamed
Bouazizi. El viernes 17 de diciembre de 2010, el joven universitario y vendedor
ambulantese quemó a lo bonzo en la ciudad de Sidi Bouzid, para protestar
por la acción de la policía que, al confiscarle su puesto callejero de venta de
frutas, le había condenado al paro y a la miseria más absoluta.
Las revueltas sociales fueron protagonizadas por jóvenes que
gritaban consignas contra el gobierno, lanzaban cócteles molotov y se
enfrentaban a pedradas con la policía. En las protestas subyacía el clima de
descontento por el aumento del paro, la corrupción y el empeoramiento de la
situación económica.
Los diversos movimientos de resistencia y protesta
organizada desde Túnez se fueron extendiendo por la mayor parte de los países
islámicos y fueron bautizados con el nombre de “Primavera Árabe”.
Un hecho, en principio aislado, provocó la reacción en otros
lugares al compartir causas profundas, y éstos, a su vez, provocan otras
reacciones similares en otros lugares.
En estas protestas la tecnología ha sido uno de los
elementos que más han influido para su organización. De hecho, los jóvenes (el
60% de la población árabe) han jugado un papel fundamental en esta marea laica
que reclamaba democracia y libertad, utilizando técnicas para propagar su
movimiento como las nuevas tecnologías, Twitter o Facebook.
Esta ciudadanía activa que, en origen, sólo se localizaba en
espacios muy limitados se ha ido haciendo presente en la mayor parte de los
ámbitos sociales, creando una sutil, aunque compleja, red de resistencia social
activa. Son movimientos no formales surgidos de la coordinación espontánea entre
las acciones independientes de ciudadanos que, por propia iniciativa, renuevan,
con sus formas de actuar en todas las facetas de la vida diaria, las reglas que
rigen las relaciones sociales en todos sus ámbitos.
Fuentes:

Lo que sorprende es el potencial revolucionario. La inmolación de Mohamed Bouazizi prendió la mecha y desató la ira. Sin embargo, en Grecia, el suicidio de Dimitri en la plaza Sintagma (que en una nota incluso llamaba a coger las armas) no consigue que nada cambie. La gente se manifiesta, pero aparentemene no existe ese potencial revolucionario primario e inmediato. ¿Por qué?
ResponderEliminarSaludos
Beatriz González
Internet fue muy útil para superar el aislamiento, romper el muro del miedo y lanzar las revoluciones, pero es insuficiente para construir verdaderas democracias.
EliminarLa influencia a través de internet ahora mismo, en estos países, queda limitada a los jóvenes de las clases medias urbanas con acceso al mismo, mientras que los poderes de siempre (militares e islamistas) tienen muchos instrumentos para llegar a las masas populares: las mezquitas, los aparatos del Estado, los diarios, radios y televisiones oficialistas.
Bassets, experto en las revueltas árabes, coincidió en el caldo de cultivo común a las revueltas y la rapidez de las tecnologías móviles, pero añadió el factor demográfico y las inquietudes y malestar de los jóvenes en países en desarrollo, frente al envejecimiento en el primer mundo, como clave del éxito de los movimientos en el norte de África, además de un desplazamiento del poder en mundo y un nuevo escenario geopolítico.
EliminarLLuis Bassets, director adjunto del país, reflexiona sobre las similitudes de los diferentes movimientos que se están produciendo:
“La toma de Tahrir y de la plaza de Sol no tienen nada que ver y tienen todo que ver. El fenómeno no se ha producido en 2011, es una cultura de una década, que cristalizó en 2011”. ¿Cuál es el futuro del 15-M? Es una pregunta de Nobel, ironizó Artal. Pero la herencia que ha dejado y pervive es: “Actúa. Usa la cabeza. Y mira a Grecia, Portugal o Islandia”.
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/05/01/valencia/1335899315_598805.html
Ha sido insufiente para forjar verdaderas democracias en el mundo árabe, pero en nuestro lado del mundo Internet está poniendo de manifiesto, a través de infinidad de blogs y de las redes sociales, que nuestras supuestas "democracias" tampoco son tales. Basta con acceder a la información adecuada e interpretarla bien para saber quién manda aquí.
ResponderEliminarSaludos,
Beatriz González